  |
 |

DignityUSA
PO Box 376
Medford, MA
02155
tel: 800.877.8797
202.861.0017
fax: 781.397.0584
email:
info@dignityusa.org
LEADERSHIP TEAM
Comments to
Web manager |
Catolicismo, Homosexualidad, y Dignidad
Preguntas y Respuestas sobre Ser Lesbiana, Gay, Bisexual, o Transgendered
y Católico
Este
panfleto fue escrito para DignidadUSA por Daniel A. Helminiak, el autor
de What the Bible Really Says About Homosexuality. Helminiak
tiene un doctorado en teología sistemática de Boston College y Andover
Newton Theological School, y otro doctorado en psicología pedagógica de
la Universidad de Texas en Austin. Durante 28 años sirvió a la Iglesia
católica romana como sacerdote. Actualmente es miembro de Dignidad/Atlanta.
- ¿Cuál es Dignidad?
- ¿Cuál es la enseñanza oficial de la Iglesia católica
sobre la homosexualidad?
- ¿En qué se basa la enseñanza católica sobre la inmoralidad
de los actos homogenitales?
- ¿Cuál papel juega la Biblia en determinar la moralidad
de los actos homogenitales?
- ¿Cuál fue el propósito de los textos bíblicos,
si no para condenar la homosexualidad?
- ¿No ha habido una oposición constante a la homosexualidad
a lo largo de la historia cristiana?
- ¿Cuál otras consideraciones sobre la moralidad de los
actos homogenitales deben hacerse?
- ¿Cuál opciones existen para una persona que es homosexual
y católica?
- ¿Uno puede estar en una relación lesbiana o gay, y todavía
ser un católico fiel?
- ¿Cómo alguien podría hacer lo que (según la Iglesia)
es malo, sin llevar una vida de pecado?
- Si las relaciones homosexuales cuadran con la enseñanza
católica, ¿por qué los obispos han expulsado grupos de Dignidad de la
propiedad de la Iglesia?
- ¿Por qué Dignidad hizo una declaración
pública de desafío
a la posición oficial católica?
- ¿Cuál cosas en esa carta del Vaticano de 1986 son consideradas
severas y mal informadas?
- ¿Dignidad es el único ministerio a los católicos gays?
- ¿Hay alguna esperanza para el futuro?
DignidadUSA
Católicos Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transgendered
1. ¿Cuál es Dignidad?
Dignidad es un movimiento laico nacional de católicos lesbianas, gays,
bisexuales y transgendered, sus familias y sus amigos. Tras su fundación en Los çngeles en 1969 bajo la dirección del padre
Patrick Nidorf, O.S.A., Dignidad se hizo una organización nacional en
1973. Su oficina central está en Washington, D.C., y actualmente
incluye unos 75 grupos en todas partes de los Estados Unidos.
En los grupos locales, los partícipes adoran a Dios abiertamente con
otros católicos lesbianas y gays, organizan eventos sociales, comparten
sus experiencias personales y espirituales y trabajan juntos en los
asuntos de educación y justicia social. Los miembros se congregan
en reuniones regionales periódicas y en conferencias nacionales bienales.
En el ámbito nacional, y a través de los grupos locales, Dignidad:
- aboga por un cambio de la enseñanza católica sobre la homosexualidad;
- proporciona recursos pedagógicos, oradores y otros materiales a parroquias
católicas, ministerios a personas gays y otros grupos interesados;
- mantiene un diálogo constante con los obispos católicos;
- representa a los católicos gays, lesbianas, bisexuales y transgendered
en los medios de comunicación;
- presenta un testimonio positivo, desde una perspectiva católica, en
la legislación de los derechos civiles;
- publica un periódico trimestral y un boletín mensual;
- es miembro fundador de Organizaciones
Católicas por Renovación (COR, sus siglas en inglés), una red de
diversos grupos que buscan la reforma de la Iglesia;
- forma parte de una red internacional de grupos de católicos gays,
ayudando en el desarrollo de nuevos grupos en países tales como Suráfrica,
Polonia y Colombia;
- patrocina un Comité de Asuntos de la Mujer;
- apoya un ministerio a víctimas de SIDA;
- y ofrece muchos más servicios.
2. ¿Cuál es la enseñanza oficial de la Iglesia católica
sobre la homosexualidad?
A mediados de los años 1970, la Iglesia católica reconoció la diferencia
entre ser homosexual y participar en actos homogenitales (entre personas
del mismo sexo). La Iglesia católica mantiene que ser homosexual,
como un estado fuera de la elección humana, no es en sí ni malo ni
pecaminoso. Pero, así como es objetivamente malo que los heterosexuales
solteros participen en sexo, de la misma manera los actos homosexuales
se consideran malos.
La Iglesia enseña también la comprensión y la compasión para la gente
gay y lesbiana. En su afirmación de 1976, Vivir en Cristo Jesús,
los obispos norteamericanos escribieron, "Algunas personas se encuentran,
sin culpa suya, con una orientación homosexual. Los homosexuales,
como todo ser humano, no deben sufrir prejuicio en contra de sus derechos
humanos fundamentales. Tienen el derecho del respeto, la amistad
y la justicia. Deben jugar un papel activo en la comunidad cristiana.
. . . La comunidad cristiana debe proporcionarles un grado especial
de comprensión y atención." En 1990, la Conferencia Nacional de
Obispos Católicos de los Estados Unidos repitieron esta enseñanza en
su instrucción La sexualidad humana.
3. ¿En qué se basa la enseñanza católica sobre la inmoralidad
de los actos homogenitales?
Toda la ética católica respecto a la sexualidad se basa en este principio:
la procreación es un aspecto esencial de la sexualidad humana, y por
tanto todo acto genital debe incluir la posibilidad de la concepción. Por esta misma razón la enseñanza católica prohíbe tanto los actos homogenitales
como la contracepción, la masturbación y el sexo prematrimonial y extramatrimonial.
Esta enseñanza se refiere a la naturaleza misma de la sexualidad humana. Es decir, la Iglesia presenta esta enseñanza como una ley natural, el
orden que el Creador ha infundido en el universo.
4. ¿Cuál papel juega la Biblia en determinar la moralidad
de los actos homogenitales?
A diferencia de algunas iglesias cristianas, la Iglesia católica no
basa su credo únicamente en la Biblia. Pero la Iglesia católica
apela a la Biblia para apoyar su enseñanza sobre la ley natural. Los documentos eclesiásticos han afirmado que, desde el libro de Génesis
hasta el final del Testamento Cristiano, hay una oposición constante
a los actos homogenitales.
Sin embargo, los estudiosos bíblicos contemporáneos han empezado a
cuestionar esta declaración. Cuando se leen dentro del contexto
de sus propios ambientes históricos y culturales, estos textos bíblicos
no se refieren a las relaciones homosexuales maduras y amorosas, tal
como nosotros las entendemos hoy.
5. ¿Cuál fue el propósito de los textos bíblicos, si
no para condenar la homosexualidad?
No es fácil resumir brevemente el corpus de la investigación sobre
homosexualidad en la Biblia. Pero he aquí las interpretaciones
propuestas por algunos escolares:
- La historia de Sodoma en Génesis 19 se trata de una ofensa contra
el deber sagrado de la hospitalidad. Así interpretan este texto
Ezequiel 16:48-49 y Sabiduría 9:13-14. El intento de violación
de los hombres sólo añade a la atrocidad de esta ofensa.
- Levítico 18:22 prohíbe el sexo entre hombres por ser una "abominación." Pero la palabra quiere decir sencillamente una impureza o un tabú religioso — como el de comer cerdo. Como en el caso de los católicos
que antaño tenían prohibido comer carne los viernes so pena de pecado
mortal, la ofensa no consistía en el acto en sí, sino en la traición
a la religión. Los judíos antiguos debían evitar las prácticas
comunes de los gentiles impuros.
- Romanos 1:27 menciona a hombres que mantenían relaciones con hombres. Pero, para describirlos, se utilizan términos como "deshonrosos" y "desvergonzados." Estas palabras se refieren deliberadamente a la desaprobación social,
no a la condena ética. Además, según el lenguaje de san Pablo,
distinto del uso de la filosofía estoica prevalente en su día, para
physin ("no natural") se traduciría mejor por "atípico" o "fuera
de lo ordinario." Así que no conlleva ninguna referencia a la
ley natural. Tampoco puede implicar ninguna condena ética porque
en Romanos 11:24 se dice que Dios actúa para physin. San
Pablo considera que el sexo homosexual es una impureza (véase Romanos
1:24), exactamente como la falta de circuncisión o la comida prohibida. Lo menciona para destacar el mensaje principal de su epístola: que los
requisitos de pureza de la Ley de Moisés ya no son relevantes en Cristo
Jesús. Véase William L. Countryman, Dirt, Greed, and Sex.
- I Corintios 6:9-10 y I Timoteo 1:8-10 mencionan a los arsenokoitai
en una lista de aquellos que serán excluidos del Reino de Dios. Este término se ha traducido por "homosexuales," pero su significado
exacto está en debate. Desde luego no incluye a las mujeres, sino
sólo a algún tipo de delincuentes sexuales varones. Debe interpretarse
a la luz del abuso y libertinaje comunmente asociados con el sexo entre
hombres en el imperio romano. Véase Robin Scroggs, The New
Testament and Homosexuality.
- Como último ejemplo, Génesis 1-3 muestra que Adán y Eva fueron creados
para la camaradería mutua y la procreación. Estos relatos utilizan
la relación humana más usual para enseñar una lección religiosa. El meollo de la cuestión es el amor y la sabiduría de Dios, que hizo
buenas todas las cosas y que no nos desea ningún mal. No hay nada
que sugiera que los autores bíblicos pensaran dar una lección sobre
nuestra orientación sexual.
6. ¿No ha habido una oposición constante a la homosexualidad
a lo largo de la historia cristiana?
La investigación histórica reciente y detallada cuestiona esa afirmación. Aunque se podría encontrar una voz de disentimiento en cada siglo, no
había oposición universal a la homosexualidad en la Europa cristiana
hasta finales del siglo XII, salvo durante un período alrededor de la
caída del imperio romano. Es más, durante casi dos siglos después
de que el cristianismo llegó a ser la religión estatal, los emperadores
cristianos en las ciudades del Este no sólo toleraban la prostitución
homosexual, sino que también le imponían impuestos. En la España
visigoda del siglo VII, una serie de seis concilios eclesiásticos nacionales
se negaron a apoyar la legislación real contra los actos homogenitales. Ya para el siglo IX casi todas las regiones de la Europa cristiana tenían
códices de ley locales, con secciones detalladas sobre las ofensas sexuales;
ninguna, fuera de España, prohibía los actos homogenitales. Durante
la Alta Edad Media, florecía una subcultura gay, como en la época grecorromana. Un corpus de literatura gay era material aceptado de discurso en las
universidades medievales en que eran educados los clérigos.
La oposición a la homosexualidad, como la de san Agustín y san Juan
Crisóstomo, se basaba en razones que hoy resultan inaceptables: argumentos
de la "ley natural" apoyados por creencias sobre las supuestas prácticas
sexuales entre liebres, hienas y comadrejas; un estoicismo filosófico
que sospechaba de cualquier placer sexual; un sexismo que veía una afeminación
degradante en tomar el papel receptivo en el sexo. La total oposición
cristiana a la homosexualidad surgió en una época en que la sociedad
medieval empezó a oprimir a muchos grupos minoritarios por primera vez:
los judíos, los herejes, los pobres, los usureros. Una campaña
para fomentar apoyo para las Cruzadas, mediante la vilificación de los
musulmanes por acusaciones de violaciones homosexuales, también formó
parte del cambio de actitud de la Europa cristiana respecto al sexo
gay y lesbiano. Véase John Boswell, Christianity, Social Tolerance,
and Homosexuality.
7. ¿Cuál otras consideraciones sobre la moralidad
de los actos homogenitales deben hacerse?
Aparte de apelar a la Escritura y a la Tradición (la enseñanza básica
de la Iglesia), la perspectiva católica sobre la moralidad también recurre
profundamente al razonamiento humano. El argumento a partir de
la ley natural es un ejemplo perfecto. Otras instancias son el
estudio de las ciencias naturales, o la atención a las experiencias
personales de cada cual.
Pero los argumentos a partir de la ley natural son equívocos, pues
la naturaleza de la sexualidad humana está en controversia. La
procreación es sin duda uno de los aspectos de la sexualidad. Pero la Iglesia católica permite el matrimonio entre parejas que se
saben infértiles y el sexo entre parejas que ya no pueden concebir
hijos. Además, la enseñanza católica ha enfatizado recientemente el aspecto
unificante del sexo — es un acto interpersonal de compartir, amoroso,
bondadoso. ¿Cuál es el aspecto clave del sexo
entre los seres humanos, el biológico o el personal?
De modo similar, las ciencias humanas no proveen ninguna conclusión
universalmente aceptada, pero la opinión mayoritaria es que la homosexualidad
es un variante natural, basado en la biología, fijado ya desde la niñez,
de ninguna manera patológico, y que afecta alrededor de los 10% de la
población en prácticamente todas las culturas conocidas. (Estos
10% incluyen tanto los exclusivamente como los predominantemente homosexuales.) De la misma manera, mientras algunos condenarán a los homosexuales activos
como pecadores perdidos, los cristianos contemporáneos lesbianas y gays
reconocen su autoaceptación como un momento lleno de gracia y cuentan
que, desde que "salieron," están más felices, más sanos y más cercanos
a los demás y a Dios.
8. ¿Cuál opciones existen para una persona que
es homosexual y católica?
La enseñanza católica oficial requiere que las personas homosexuales
abstengan del sexo. Pero la Iglesia católica también enseña solemnemente
que cada persona está obligada a formar su conciencia responsable y
cuidadosamente, y a seguirla como el último recurso en cada decisión
moral.
Ni la Escritura ni la Tradición ni la teoría de la ley natural ni la
ciencia humana ni la experiencia personal apoyan fehacientemente la
enseñanza oficial católica sobre la inmoralidad de los actos homogenitales. Conforme con esto, y después de mucha reflexión privada, muchos católicos
lesbianas y gays han formado conciencias que distan de la enseñanza
católica oficial y entrado en relaciones de pareja homosexuales. En este respecto son exactamente como los muchos matrimonios católicos
que no pueden aceptar la enseñanza oficial sobre la contracepción.
9. ¿Uno puede estar en una relación lesbiana o
gay, y todavía ser un católico fiel?
Desde luego que sí. No es un asunto de la enseñanza pública de
la Iglesia sino sólo un asunto de conciencia, de la aplicación personal
de la doctrina católica a cada caso particular.
En 1975 el Vaticano publicó una Declaración sobre ciertas cuestiones
respecto a la ética sexual. Una de estas cuestiones era la homosexualidad. El autor
principal de ese documento fue Fr. Jan Visser, C.Ss.R. En una
entrevista publicada en una edición de L'Europa (30 de
enero de 1976), él dijo: "Cuando se trata de unas personas que son tan
profundamente homosexuales que tendrán serios problemas personales y
quizá sociales, a no ser que alcancen una relación de pareja estable
dentro de su vida homosexual — entonces se les puede recomendar
que busquen tal relación, y se acepta que esta relación es lo mejor
que pueden hacer en su situación presente." Uno de los mismos
hombres que formularon la enseñanza del Vaticano de que los actos homogenitales
son malos reconoce que en algunos casos particulares, uno puede permitir
y hasta recomendar una relación homosexual.
De modo similar, los obispos canadienses escribieron en 1968, hablando
de los católicos que disienten con la doctrina católica sobre la contracepción:
"Puesto que no están negando ningún punto de la fe divina y católica,
ni rechazando la autoridad didáctica de la Iglesia, estos católicos
no deben considerarse excluidos del cuerpo de los fieles."
10. ¿Cómo alguien podría hacer lo que (según
la Iglesia) es malo, sin llevar una vida de pecado?
Según los entiende la Iglesia católica, el mal y el pecado no son lo
mismo. El mal es daño, desorden, destrucción: pertenece al mundo
externo u objetivo. El pecado se trata de una actitud general
más que de cualquier acción específica. El pecado es distanciarse
de Dios; pertenece al corazón. Pecamos cuando hacemos voluntariamente
lo que, según creemos, es malo. Entonces en nuestro corazón optamos
por el mal. Entonces nos distanciamos de la bondad y de Dios,
que es bueno.
Puede ser que lo que haces no sea malo en absoluto. Pero si tu
crees que es malo y sin embargo lo haces, pues, eres corrupto. Éso es pecado! O puede que lo que haces sea de verdad malo. Pero si tú honestamente piensas que no lo es y lo haces, entonces, tu
corazón no es verdaderamente culpable. Puede que seas ignorante,
ingenuo o estúpido, incluso peligroso, pero a no ser que hayas dejado
de informar correctamente tu conciencia, no eres pecador.
La Iglesia enseña sobre el Bien y el Mal, pero nunca dice quién es
pecador. Sólo Dios nos conoce el corazón. Mucha gente homosexual
simplemente no puede creer que el sexo gay sea malo. Así que hacen
lo que para ellos es "lo mejor que pueden," aunque la doctrina oficial
católica dice que los actos homogenitales son malos. Aun así,
según la enseñanza de la propia Iglesia sobre la consciencia, estas
personas no pecan en su corazón ni ante Dios. Entonces no tienen
por qué confesar lo que no es pecado, y pueden participar en los sacramentos
de la Iglesia.
11. Si las relaciones homosexuales cuadran con la enseñanza
católica, ¿por qué los obispos han expulsado grupos de Dignidad de la
propiedad de la Iglesia?
Quizá el mero hecho de enfrentarse abierta y plenamente con la homosexualidad
bastara para provocar una reacción oficial. Pero la historia es
más complicada. El 30 de octubre de 1986, el Vaticano publicó
una "Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral
a las personas homosexuales." Este doctumento mandó a los obispos
que quitaran su apoyo, e incluso la apariencia de apoyo, de todo grupo
que se mostrara vago sobre la inmoralidad de los actos homogenitales. Sin duda, el Vaticano quería decir Dignidad. Además, muchos encontraron
la carta severa y mal informada. En la conferencia nacional de
1987, Dignidad/USA declaró su creencia: que de hecho las personas lesbianas
y gays pueden participar en sexo — con amor, generosidad y afirmación
de vida — siempre que sea de una manera éticamente responsable
y sin egoísmo.
Dignidad proclamó públicamente lo que la doctrina católica sí permite,
pero sólo dentro de la conciencia personal. Después de estos acontecimientos,
los obispos empezaron a expulsar grupos locales por rechazar la enseñanza
de la Iglesia, y lo más importante, por oponerse a la autoridad eclesiástica. Sin embargo, algunos grupos locales todavía se reúnen en edificios católicos.
12. ¿Por qué Dignidad hizo una declaración pública
de desafío a la posición oficial católica?
Dignidad se sintió llamada a dar una respuesta profética — sencillamente
dicho, a enfrentarse honestamente con el asunto. Tras casi 20
años de ministerio a católicos dolidos, los miembros de Dignidad
eran conscientes del daño que hacen a los individuos las condenas
repetidas de la homosexualidad por parte de la Iglesia. Una
sola declaración de un papa u obispo puede llevar a católicos piadosos
una sensación de culpa y autodesprecio que, en algunos casos, han
intentado superar durante años. Según un estudio hecho
por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos,
la tasa de intentos de suicidio entre adolescentes gays y lesbianas
es 2–3 veces mayor que entre adolescentes heterosexuales. Según
algunos cálculos, una persona homosexual es molestada o asaltada
en los Estados Unidos aproximadamente cada 90 segundos. Las
declaraciones insensibles de la Iglesia sólo agravan estas condiciones. En
contraste, Dignidad quería manifestarse como un grupo de católicos
homosexuales, orgullosos y practicantes. Así, Dignidad quería darles
esperanza a otros católicos lesbianas y gays.
13. ¿Cuál cosas en esa carta del Vaticano de 1986
son consideradas severas y mal informadas?
La carta se retiró de la opinión prevaleciente de que una orientación
homosexual es moralmente neutra, llamándola "un desorden objetivo." Sea lo que sea el significado de esto, sugiere que las personas gays
están enfermas, a pesar de la evidencia convincente al contrario en
la investigación médica, psicológica y sociobiológica.
- Como si echara la culpa de la epidemia de SIDA a los homosexuales,
ignorando su esfuerzo heroico — y prácticamente solitario! — por detenerla,
la carta dijo: "Aunque la práctica de la homosexualidad amenace seriamente
la vida y el bienestar de numerosas personas, sus abogados no se disuaden
y se niegan a considerar la magnitud de los riesgos implicados."
- Respecto a los actos violentos contra homosexuales, dijo: que cuando
las personas gays procuran "proteger un comportamiento al que nadie
tiene ningún derecho concebible, ni la Iglesia ni la sociedad en general
deben sorprenderse de que otras prácticas y nociones perversas ganen
terreno y las reacciones irracionales y violentas aumenten."
- En cuanto a los derechos civiles de las personas gays: "Los obispos
deben mantener como su interés preeminente la responsabilidad de defender
y promulgar la vida familiar" — como si los hijos, hermanos y
padres lesbianas y gays no fueran parte de la vida familiar.
La carta que siguió incluso requirió que los obispos norteamericanos
se opusieran a toda legislación sobre los derechos de homosexuales,
aun cuando la Iglesia estaba exenta. Comparaba la homosexualidad
con una enfermedad contagiosa o mental y arguía que, por el bien común,
el estado tiene el derecho y la obligación de restringir los derechos
civiles de sus ciudadanos. En el caso de profesores, entrenadores
atléticos, miembros del personal militar y padres adoptivos, este documento
dijo que "tener en cuenta la orientación sexual no es discriminación
injusta." Ignorando toda la evidencia, el Vaticano presumió que
los homosexuales, y no los heterosexuales, son los mayores delincuentes
sexuales, o son automáticamente incapaces de vivir admirablemente, o
son incompetentes. Con bastante incoherencia, el Vaticano sugirió
que no habría problemas si la gente homosexual sólo guardara secreta
su orientación sexual.
Pero de hecho, los obispos Charles Buswell, Thomas Gumbleton y Walter
Sullivan públicamente criticaron el documento de 1992, enunciando lo
que se sabía que muchos obispos ya creían. Además, desde 1992,
a través de sus conferencias católicas respectivas, obispos en Florida,
Maine, Michigan, Oregon y Washington se han opuesto a proyectos de ley
discriminatorios y/o apoyado la legislación para derechos de los homosexuales.
14. ¿Dignidad es el único ministerio a los católicos
gays?
No. Padre John McNeill, expulsado de la orden jesuita por su
trabajo, continúa desde su hogar en Nueva York su ministerio a los católicos
gays y lesbianos, a través de sus libros, conferencias y consejos pioneros.
- Desde 1977, New
Ways Ministry en Mount Rainier (Maryland) ha proporcionado un servicio
nacional de educación, publicaciones, talleres y un boletín sobre la
homosexualidad y el catolicismo. Los co-fundadores Padre Robert
Nugent, S.D.S., y Sr. Jeannine Gramick, S.S.N.D., aunque están bajo
sospecha en el Vaticano por su trabajo, han continuado a publicar y
a dar conferencias en todas partes del país.
- Otra red de grupos, mucho más pequeña que Dignidad, es Courage. Tras su fundación al principio de los años 1980 por Padre John Harvey,
O.S.F.S., de la ciudad de Nueva York, Courage ayuda a las personas a
abstener del sexo "de acuerdo con [la interpretación más estrecha de]
la doctrina de la Iglesia católica romana sobre la homosexualidad." Un celibato positivo que enriquezca la vida es sin duda una meta legítima
para los que la escogen libremente. Pero el ministerio de Courage
se funda sobre la creencia de que la homosexualidad es una aberración
psicológica, una debilidad emocional. Basado en un programa de
12 pasos como el de Alcohólicos Anónimos, Courage pretende que la gente
restrinja y controle su "enfermedad." Un punto de partida tan
negativo, el cual ignora la mayoría de la opinión científica actual,
apenas puede fomentar la coherencia personal, ni el bienestar emocional,
ni la santidad verdadera.
- Muchas diócesis ya ofrecen sus propios ministerios oficiales a la
gente homosexual o por lo menos tienen a sacerdotes designados, y muchos
de estos directores pertenecen a la Associación Nacional de Ministerios
Católicos Diocesanos a Lesbianas y Gays. Estos ministerios varían
de calidad entre excelentes, opresivos y nominales.
15. ¿Hay alguna esperanza para el futuro?
Nuestra mejor esperanza es no tener miedo de amarnos. El acto
de amar resume la Ley y los Profetas, según Jesús. El
amor cristiano cubre una multitud de pecados, según san Pedro. Y
el amor humano no puede separarse de los afectos honestos del corazón. Así, pues, la misión de Dignidad es ayudar a la gente lesbiana, gay,
bisexual y transgendered a seguir el ideal de los cristianos
a través de los siglos: de ser una gente de oración, de respeto, de
la verdad, de la justicia, de perdón, de compasión y de alegría — como
el abad gay, san Aelred de Rievaulx, y como la mártir a la conciencia
que se vestía de hombre, san Juana de Arco.
Nos animan las numerosas señales de los tiempos. El movimiento
de liberación gay está fomentando paulatinamente el entendimiento de
la homosexualidad y asegurando los derechos civiles de la gente lesbiana
y gay. La epidemia trágica de SIDA ha tenido el efecto positivo
de forzar una consciencia de la homosexualidad, y de dejar que la gente
vea el amor y afecto profundos entre familiares lesbianas y gays. Según una encuesta de Gallup de 1992, la mitad de los católicos norteamericanos
creen que una relación comprometida lesbiana o gay puede ser una opción
aceptable. Y el 78%, frente a 58% en 1977, cree que la gente gay
y lesbiana merece derechos iguales en cuanto a las oportunidades de
trabajo. De hecho, en comparación con miembros de otras denominaciones
cristianas, los católicos son los que más aceptan la homosexualidad. Además, muchos sacerdotes y ministerios católicos, tanto religiosos
como laicos, tienen en cuenta las necesidades de las personas homosexuales,
y unos benevolentes obispos norteamericanos hacen tranquilamente lo
que pueden para proporcionar ministerios a los católicos lesbianas y
gays.
Nuestra esperanza es que algún día, la gran diversidad de la familia
humana sea aceptada y celebrada en todas partes, y que todos los pueblos,
alabando a Dios, vivan juntos en paz.
 |