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Catolicismo, Homosexualidad, y Dignidad

Todos son bienvenidos en la casa de Dios

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Preguntas con frecuencia hechas sobre ser Lesbiana, Alegre, Bisexual, o Transgender y Católico


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Preguntas y Respuestas sobre Ser Lesbiana, Gay, Bisexual, o Transgendered y Católico

Este panfleto fue escrito para DignidadUSA por Daniel A. Helminiak, el autor de What the Bible Really Says About Homosexuality. Helminiak tiene un doctorado en teología sistemática de Boston College y Andover Newton Theological School, y otro doctorado en psicología pedagógica de la Universidad de Texas en Austin. Durante 28 años sirvió a la Iglesia católica romana como sacerdote. Actualmente es miembro de Dignidad/Atlanta.

  1. ¿Cuál es Dignidad?
  2. ¿Cuál es la enseñanza oficial de la Iglesia católica sobre la homosexualidad?
  3. ¿En qué se basa la enseñanza católica sobre la inmoralidad de los actos homogenitales?
  4. ¿Cuál papel juega la Biblia en determinar la moralidad de los actos homogenitales?
  5. ¿Cuál fue el propósito de los textos bíblicos, si no para condenar la homosexualidad?
  6. ¿No ha habido una oposición constante a la homosexualidad a lo largo de la historia cristiana?
  7. ¿Cuál otras consideraciones sobre la moralidad de los actos homogenitales deben hacerse?
  8. ¿Cuál opciones existen para una persona que es homosexual y católica?
  9. ¿Uno puede estar en una relación lesbiana o gay, y todavía ser un católico fiel?
  10. ¿Cómo alguien podría hacer lo que (según la Iglesia) es malo, sin llevar una vida de pecado?
  11. Si las relaciones homosexuales cuadran con la enseñanza católica, ¿por qué los obispos han expulsado grupos de Dignidad de la propiedad de la Iglesia?
  12. ¿Por qué Dignidad hizo una declaración pública de desafío a la posición oficial católica?
  13. ¿Cuál cosas en esa carta del Vaticano de 1986 son consideradas severas y mal informadas?
  14. ¿Dignidad es el único ministerio a los católicos gays?
  15. ¿Hay alguna esperanza para el futuro?

DignidadUSA
Católicos Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transgendered

1. ¿Cuál es Dignidad?

Dignidad es un movimiento laico nacional de católicos lesbianas, gays, bisexuales y transgendered, sus familias y sus amigos. Tras su fundación en Los çngeles en 1969 bajo la dirección del padre Patrick Nidorf, O.S.A., Dignidad se hizo una organización nacional en 1973. Su oficina central está en Washington, D.C., y actualmente incluye unos 75 grupos en todas partes de los Estados Unidos.

En los grupos locales, los partícipes adoran a Dios abiertamente con otros católicos lesbianas y gays, organizan eventos sociales, comparten sus experiencias personales y espirituales y trabajan juntos en los asuntos de educación y justicia social. Los miembros se congregan en reuniones regionales periódicas y en conferencias nacionales bienales.

En el ámbito nacional, y a través de los grupos locales, Dignidad:

  • aboga por un cambio de la enseñanza católica sobre la homosexualidad;
  • proporciona recursos pedagógicos, oradores y otros materiales a parroquias católicas, ministerios a personas gays y otros grupos interesados;
  • mantiene un diálogo constante con los obispos católicos;
  • representa a los católicos gays, lesbianas, bisexuales y transgendered en los medios de comunicación;
  • presenta un testimonio positivo, desde una perspectiva católica, en la legislación de los derechos civiles;
  • publica un periódico trimestral y un boletín mensual;
  • es miembro fundador de Organizaciones Católicas por Renovación (COR, sus siglas en inglés), una red de diversos grupos que buscan la reforma de la Iglesia;
  • forma parte de una red internacional de grupos de católicos gays, ayudando en el desarrollo de nuevos grupos en países tales como Suráfrica, Polonia y Colombia;
  • patrocina un Comité de Asuntos de la Mujer;
  • apoya un ministerio a víctimas de SIDA;
  • y ofrece muchos más servicios.
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2. ¿Cuál es la enseñanza oficial de la Iglesia católica sobre la homosexualidad?

A mediados de los años 1970, la Iglesia católica reconoció la diferencia entre ser homosexual y participar en actos homogenitales (entre personas del mismo sexo). La Iglesia católica mantiene que ser homosexual, como un estado fuera de la elección humana, no es en sí ni malo ni pecaminoso. Pero, así como es objetivamente malo que los heterosexuales solteros participen en sexo, de la misma manera los actos homosexuales se consideran malos.

La Iglesia enseña también la comprensión y la compasión para la gente gay y lesbiana. En su afirmación de 1976, Vivir en Cristo Jesús, los obispos norteamericanos escribieron, "Algunas personas se encuentran, sin culpa suya, con una orientación homosexual. Los homosexuales, como todo ser humano, no deben sufrir prejuicio en contra de sus derechos humanos fundamentales. Tienen el derecho del respeto, la amistad y la justicia. Deben jugar un papel activo en la comunidad cristiana. . . . La comunidad cristiana debe proporcionarles un grado especial de comprensión y atención." En 1990, la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de los Estados Unidos repitieron esta enseñanza en su instrucción La sexualidad humana.

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3. ¿En qué se basa la enseñanza católica sobre la inmoralidad de los actos homogenitales?

Toda la ética católica respecto a la sexualidad se basa en este principio: la procreación es un aspecto esencial de la sexualidad humana, y por tanto todo acto genital debe incluir la posibilidad de la concepción. Por esta misma razón la enseñanza católica prohíbe tanto los actos homogenitales como la contracepción, la masturbación y el sexo prematrimonial y extramatrimonial.

Esta enseñanza se refiere a la naturaleza misma de la sexualidad humana. Es decir, la Iglesia presenta esta enseñanza como una ley natural, el orden que el Creador ha infundido en el universo.

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4. ¿Cuál papel juega la Biblia en determinar la moralidad de los actos homogenitales?

A diferencia de algunas iglesias cristianas, la Iglesia católica no basa su credo únicamente en la Biblia. Pero la Iglesia católica apela a la Biblia para apoyar su enseñanza sobre la ley natural. Los documentos eclesiásticos han afirmado que, desde el libro de Génesis hasta el final del Testamento Cristiano, hay una oposición constante a los actos homogenitales.

Sin embargo, los estudiosos bíblicos contemporáneos han empezado a cuestionar esta declaración. Cuando se leen dentro del contexto de sus propios ambientes históricos y culturales, estos textos bíblicos no se refieren a las relaciones homosexuales maduras y amorosas, tal como nosotros las entendemos hoy.

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5. ¿Cuál fue el propósito de los textos bíblicos, si no para condenar la homosexualidad?

No es fácil resumir brevemente el corpus de la investigación sobre homosexualidad en la Biblia. Pero he aquí las interpretaciones propuestas por algunos escolares:

  • La historia de Sodoma en Génesis 19 se trata de una ofensa contra el deber sagrado de la hospitalidad. Así interpretan este texto Ezequiel 16:48-49 y Sabiduría 9:13-14. El intento de violación de los hombres sólo añade a la atrocidad de esta ofensa.
  • Levítico 18:22 prohíbe el sexo entre hombres por ser una "abominación." Pero la palabra quiere decir sencillamente una impureza o un tabú religioso — como el de comer cerdo. Como en el caso de los católicos que antaño tenían prohibido comer carne los viernes so pena de pecado mortal, la ofensa no consistía en el acto en sí, sino en la traición a la religión. Los judíos antiguos debían evitar las prácticas comunes de los gentiles impuros.
  • Romanos 1:27 menciona a hombres que mantenían relaciones con hombres. Pero, para describirlos, se utilizan términos como "deshonrosos" y "desvergonzados." Estas palabras se refieren deliberadamente a la desaprobación social, no a la condena ética. Además, según el lenguaje de san Pablo, distinto del uso de la filosofía estoica prevalente en su día, para physin ("no natural") se traduciría mejor por "atípico" o "fuera de lo ordinario." Así que no conlleva ninguna referencia a la ley natural. Tampoco puede implicar ninguna condena ética porque en Romanos 11:24 se dice que Dios actúa para physin. San Pablo considera que el sexo homosexual es una impureza (véase Romanos 1:24), exactamente como la falta de circuncisión o la comida prohibida. Lo menciona para destacar el mensaje principal de su epístola: que los requisitos de pureza de la Ley de Moisés ya no son relevantes en Cristo Jesús. Véase William L. Countryman, Dirt, Greed, and Sex.
  • I Corintios 6:9-10 y I Timoteo 1:8-10 mencionan a los arsenokoitai en una lista de aquellos que serán excluidos del Reino de Dios. Este término se ha traducido por "homosexuales," pero su significado exacto está en debate. Desde luego no incluye a las mujeres, sino sólo a algún tipo de delincuentes sexuales varones. Debe interpretarse a la luz del abuso y libertinaje comunmente asociados con el sexo entre hombres en el imperio romano. Véase Robin Scroggs, The New Testament and Homosexuality.
  • Como último ejemplo, Génesis 1-3 muestra que Adán y Eva fueron creados para la camaradería mutua y la procreación. Estos relatos utilizan la relación humana más usual para enseñar una lección religiosa. El meollo de la cuestión es el amor y la sabiduría de Dios, que hizo buenas todas las cosas y que no nos desea ningún mal. No hay nada que sugiera que los autores bíblicos pensaran dar una lección sobre nuestra orientación sexual.
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6. ¿No ha habido una oposición constante a la homosexualidad a lo largo de la historia cristiana?

La investigación histórica reciente y detallada cuestiona esa afirmación. Aunque se podría encontrar una voz de disentimiento en cada siglo, no había oposición universal a la homosexualidad en la Europa cristiana hasta finales del siglo XII, salvo durante un período alrededor de la caída del imperio romano. Es más, durante casi dos siglos después de que el cristianismo llegó a ser la religión estatal, los emperadores cristianos en las ciudades del Este no sólo toleraban la prostitución homosexual, sino que también le imponían impuestos. En la España visigoda del siglo VII, una serie de seis concilios eclesiásticos nacionales se negaron a apoyar la legislación real contra los actos homogenitales. Ya para el siglo IX casi todas las regiones de la Europa cristiana tenían códices de ley locales, con secciones detalladas sobre las ofensas sexuales; ninguna, fuera de España, prohibía los actos homogenitales. Durante la Alta Edad Media, florecía una subcultura gay, como en la época grecorromana. Un corpus de literatura gay era material aceptado de discurso en las universidades medievales en que eran educados los clérigos.

La oposición a la homosexualidad, como la de san Agustín y san Juan Crisóstomo, se basaba en razones que hoy resultan inaceptables: argumentos de la "ley natural" apoyados por creencias sobre las supuestas prácticas sexuales entre liebres, hienas y comadrejas; un estoicismo filosófico que sospechaba de cualquier placer sexual; un sexismo que veía una afeminación degradante en tomar el papel receptivo en el sexo. La total oposición cristiana a la homosexualidad surgió en una época en que la sociedad medieval empezó a oprimir a muchos grupos minoritarios por primera vez: los judíos, los herejes, los pobres, los usureros. Una campaña para fomentar apoyo para las Cruzadas, mediante la vilificación de los musulmanes por acusaciones de violaciones homosexuales, también formó parte del cambio de actitud de la Europa cristiana respecto al sexo gay y lesbiano. Véase John Boswell, Christianity, Social Tolerance, and Homosexuality.

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7. ¿Cuál otras consideraciones sobre la moralidad de los actos homogenitales deben hacerse?

Aparte de apelar a la Escritura y a la Tradición (la enseñanza básica de la Iglesia), la perspectiva católica sobre la moralidad también recurre profundamente al razonamiento humano. El argumento a partir de la ley natural es un ejemplo perfecto. Otras instancias son el estudio de las ciencias naturales, o la atención a las experiencias personales de cada cual.

Pero los argumentos a partir de la ley natural son equívocos, pues la naturaleza de la sexualidad humana está en controversia. La procreación es sin duda uno de los aspectos de la sexualidad. Pero la Iglesia católica permite el matrimonio entre parejas que se saben infértiles y el sexo entre parejas que ya no pueden concebir hijos. Además, la enseñanza católica ha enfatizado recientemente el aspecto unificante del sexo — es un acto interpersonal de compartir, amoroso, bondadoso. ¿Cuál es el aspecto clave del sexo entre los seres humanos, el biológico o el personal?

De modo similar, las ciencias humanas no proveen ninguna conclusión universalmente aceptada, pero la opinión mayoritaria es que la homosexualidad es un variante natural, basado en la biología, fijado ya desde la niñez, de ninguna manera patológico, y que afecta alrededor de los 10% de la población en prácticamente todas las culturas conocidas. (Estos 10% incluyen tanto los exclusivamente como los predominantemente homosexuales.) De la misma manera, mientras algunos condenarán a los homosexuales activos como pecadores perdidos, los cristianos contemporáneos lesbianas y gays reconocen su autoaceptación como un momento lleno de gracia y cuentan que, desde que "salieron," están más felices, más sanos y más cercanos a los demás y a Dios.

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8. ¿Cuál opciones existen para una persona que es homosexual y católica?

La enseñanza católica oficial requiere que las personas homosexuales abstengan del sexo. Pero la Iglesia católica también enseña solemnemente que cada persona está obligada a formar su conciencia responsable y cuidadosamente, y a seguirla como el último recurso en cada decisión moral.

Ni la Escritura ni la Tradición ni la teoría de la ley natural ni la ciencia humana ni la experiencia personal apoyan fehacientemente la enseñanza oficial católica sobre la inmoralidad de los actos homogenitales. Conforme con esto, y después de mucha reflexión privada, muchos católicos lesbianas y gays han formado conciencias que distan de la enseñanza católica oficial y entrado en relaciones de pareja homosexuales. En este respecto son exactamente como los muchos matrimonios católicos que no pueden aceptar la enseñanza oficial sobre la contracepción.

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9. ¿Uno puede estar en una relación lesbiana o gay, y todavía ser un católico fiel?

Desde luego que sí. No es un asunto de la enseñanza pública de la Iglesia sino sólo un asunto de conciencia, de la aplicación personal de la doctrina católica a cada caso particular.

En 1975 el Vaticano publicó una Declaración sobre ciertas cuestiones respecto a la ética sexual. Una de estas cuestiones era la homosexualidad. El autor principal de ese documento fue Fr. Jan Visser, C.Ss.R. En una entrevista publicada en una edición de L'Europa (30 de enero de 1976), él dijo: "Cuando se trata de unas personas que son tan profundamente homosexuales que tendrán serios problemas personales y quizá sociales, a no ser que alcancen una relación de pareja estable dentro de su vida homosexual — entonces se les puede recomendar que busquen tal relación, y se acepta que esta relación es lo mejor que pueden hacer en su situación presente." Uno de los mismos hombres que formularon la enseñanza del Vaticano de que los actos homogenitales son malos reconoce que en algunos casos particulares, uno puede permitir y hasta recomendar una relación homosexual.

De modo similar, los obispos canadienses escribieron en 1968, hablando de los católicos que disienten con la doctrina católica sobre la contracepción: "Puesto que no están negando ningún punto de la fe divina y católica, ni rechazando la autoridad didáctica de la Iglesia, estos católicos no deben considerarse excluidos del cuerpo de los fieles."

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10. ¿Cómo alguien podría hacer lo que (según la Iglesia) es malo, sin llevar una vida de pecado?

Según los entiende la Iglesia católica, el mal y el pecado no son lo mismo. El mal es daño, desorden, destrucción: pertenece al mundo externo u objetivo. El pecado se trata de una actitud general más que de cualquier acción específica. El pecado es distanciarse de Dios; pertenece al corazón. Pecamos cuando hacemos voluntariamente lo que, según creemos, es malo. Entonces en nuestro corazón optamos por el mal. Entonces nos distanciamos de la bondad y de Dios, que es bueno.

Puede ser que lo que haces no sea malo en absoluto. Pero si tu crees que es malo y sin embargo lo haces, pues, eres corrupto. Éso es pecado! O puede que lo que haces sea de verdad malo. Pero si tú honestamente piensas que no lo es y lo haces, entonces, tu corazón no es verdaderamente culpable. Puede que seas ignorante, ingenuo o estúpido, incluso peligroso, pero a no ser que hayas dejado de informar correctamente tu conciencia, no eres pecador.

La Iglesia enseña sobre el Bien y el Mal, pero nunca dice quién es pecador. Sólo Dios nos conoce el corazón. Mucha gente homosexual simplemente no puede creer que el sexo gay sea malo. Así que hacen lo que para ellos es "lo mejor que pueden," aunque la doctrina oficial católica dice que los actos homogenitales son malos. Aun así, según la enseñanza de la propia Iglesia sobre la consciencia, estas personas no pecan en su corazón ni ante Dios. Entonces no tienen por qué confesar lo que no es pecado, y pueden participar en los sacramentos de la Iglesia.

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11. Si las relaciones homosexuales cuadran con la enseñanza católica, ¿por qué los obispos han expulsado grupos de Dignidad de la propiedad de la Iglesia?

Quizá el mero hecho de enfrentarse abierta y plenamente con la homosexualidad bastara para provocar una reacción oficial. Pero la historia es más complicada. El 30 de octubre de 1986, el Vaticano publicó una "Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales." Este doctumento mandó a los obispos que quitaran su apoyo, e incluso la apariencia de apoyo, de todo grupo que se mostrara vago sobre la inmoralidad de los actos homogenitales. Sin duda, el Vaticano quería decir Dignidad. Además, muchos encontraron la carta severa y mal informada. En la conferencia nacional de 1987, Dignidad/USA declaró su creencia: que de hecho las personas lesbianas y gays pueden participar en sexo — con amor, generosidad y afirmación de vida — siempre que sea de una manera éticamente responsable y sin egoísmo.

Dignidad proclamó públicamente lo que la doctrina católica sí permite, pero sólo dentro de la conciencia personal. Después de estos acontecimientos, los obispos empezaron a expulsar grupos locales por rechazar la enseñanza de la Iglesia, y lo más importante, por oponerse a la autoridad eclesiástica. Sin embargo, algunos grupos locales todavía se reúnen en edificios católicos.

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12. ¿Por qué Dignidad hizo una declaración pública de desafío a la posición oficial católica?

Dignidad se sintió llamada a dar una respuesta profética — sencillamente dicho, a enfrentarse honestamente con el asunto. Tras casi 20 años de ministerio a católicos dolidos, los miembros de Dignidad eran conscientes del daño que hacen a los individuos las condenas repetidas de la homosexualidad por parte de la Iglesia. Una sola declaración de un papa u obispo puede llevar a católicos piadosos una sensación de culpa y autodesprecio que, en algunos casos, han intentado superar durante años. Según un estudio hecho por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, la tasa de intentos de suicidio entre adolescentes gays y lesbianas es 2–3 veces mayor que entre adolescentes heterosexuales. Según algunos cálculos, una persona homosexual es molestada o asaltada en los Estados Unidos aproximadamente cada 90 segundos. Las declaraciones insensibles de la Iglesia sólo agravan estas condiciones. En contraste, Dignidad quería manifestarse como un grupo de católicos homosexuales, orgullosos y practicantes. Así, Dignidad quería darles esperanza a otros católicos lesbianas y gays.

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13. ¿Cuál cosas en esa carta del Vaticano de 1986 son consideradas severas y mal informadas?

La carta se retiró de la opinión prevaleciente de que una orientación homosexual es moralmente neutra, llamándola "un desorden objetivo." Sea lo que sea el significado de esto, sugiere que las personas gays están enfermas, a pesar de la evidencia convincente al contrario en la investigación médica, psicológica y sociobiológica.

  • Como si echara la culpa de la epidemia de SIDA a los homosexuales, ignorando su esfuerzo heroico — y prácticamente solitario! — por detenerla, la carta dijo: "Aunque la práctica de la homosexualidad amenace seriamente la vida y el bienestar de numerosas personas, sus abogados no se disuaden y se niegan a considerar la magnitud de los riesgos implicados."
  • Respecto a los actos violentos contra homosexuales, dijo: que cuando las personas gays procuran "proteger un comportamiento al que nadie tiene ningún derecho concebible, ni la Iglesia ni la sociedad en general deben sorprenderse de que otras prácticas y nociones perversas ganen terreno y las reacciones irracionales y violentas aumenten."
  • En cuanto a los derechos civiles de las personas gays: "Los obispos deben mantener como su interés preeminente la responsabilidad de defender y promulgar la vida familiar" — como si los hijos, hermanos y padres lesbianas y gays no fueran parte de la vida familiar.

La carta que siguió incluso requirió que los obispos norteamericanos se opusieran a toda legislación sobre los derechos de homosexuales, aun cuando la Iglesia estaba exenta. Comparaba la homosexualidad con una enfermedad contagiosa o mental y arguía que, por el bien común, el estado tiene el derecho y la obligación de restringir los derechos civiles de sus ciudadanos. En el caso de profesores, entrenadores atléticos, miembros del personal militar y padres adoptivos, este documento dijo que "tener en cuenta la orientación sexual no es discriminación injusta." Ignorando toda la evidencia, el Vaticano presumió que los homosexuales, y no los heterosexuales, son los mayores delincuentes sexuales, o son automáticamente incapaces de vivir admirablemente, o son incompetentes. Con bastante incoherencia, el Vaticano sugirió que no habría problemas si la gente homosexual sólo guardara secreta su orientación sexual.

Pero de hecho, los obispos Charles Buswell, Thomas Gumbleton y Walter Sullivan públicamente criticaron el documento de 1992, enunciando lo que se sabía que muchos obispos ya creían. Además, desde 1992, a través de sus conferencias católicas respectivas, obispos en Florida, Maine, Michigan, Oregon y Washington se han opuesto a proyectos de ley discriminatorios y/o apoyado la legislación para derechos de los homosexuales.

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14. ¿Dignidad es el único ministerio a los católicos gays?

No. Padre John McNeill, expulsado de la orden jesuita por su trabajo, continúa desde su hogar en Nueva York su ministerio a los católicos gays y lesbianos, a través de sus libros, conferencias y consejos pioneros.

  • Desde 1977, New Ways Ministry en Mount Rainier (Maryland) ha proporcionado un servicio nacional de educación, publicaciones, talleres y un boletín sobre la homosexualidad y el catolicismo. Los co-fundadores Padre Robert Nugent, S.D.S., y Sr. Jeannine Gramick, S.S.N.D., aunque están bajo sospecha en el Vaticano por su trabajo, han continuado a publicar y a dar conferencias en todas partes del país.
  • Otra red de grupos, mucho más pequeña que Dignidad, es Courage. Tras su fundación al principio de los años 1980 por Padre John Harvey, O.S.F.S., de la ciudad de Nueva York, Courage ayuda a las personas a abstener del sexo "de acuerdo con [la interpretación más estrecha de] la doctrina de la Iglesia católica romana sobre la homosexualidad." Un celibato positivo que enriquezca la vida es sin duda una meta legítima para los que la escogen libremente. Pero el ministerio de Courage se funda sobre la creencia de que la homosexualidad es una aberración psicológica, una debilidad emocional. Basado en un programa de 12 pasos como el de Alcohólicos Anónimos, Courage pretende que la gente restrinja y controle su "enfermedad." Un punto de partida tan negativo, el cual ignora la mayoría de la opinión científica actual, apenas puede fomentar la coherencia personal, ni el bienestar emocional, ni la santidad verdadera. 
  • Muchas diócesis ya ofrecen sus propios ministerios oficiales a la gente homosexual o por lo menos tienen a sacerdotes designados, y muchos de estos directores pertenecen a la Associación Nacional de Ministerios Católicos Diocesanos a Lesbianas y Gays. Estos ministerios varían de calidad entre excelentes, opresivos y nominales.
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15. ¿Hay alguna esperanza para el futuro?

Nuestra mejor esperanza es no tener miedo de amarnos. El acto de amar resume la Ley y los Profetas, según Jesús. El amor cristiano cubre una multitud de pecados, según san Pedro. Y el amor humano no puede separarse de los afectos honestos del corazón. Así, pues, la misión de Dignidad es ayudar a la gente lesbiana, gay, bisexual y transgendered a seguir el ideal de los cristianos a través de los siglos: de ser una gente de oración, de respeto, de la verdad, de la justicia, de perdón, de compasión y de alegría — como el abad gay, san Aelred de Rievaulx, y como la mártir a la conciencia que se vestía de hombre, san Juana de Arco.

Nos animan las numerosas señales de los tiempos. El movimiento de liberación gay está fomentando paulatinamente el entendimiento de la homosexualidad y asegurando los derechos civiles de la gente lesbiana y gay. La epidemia trágica de SIDA ha tenido el efecto positivo de forzar una consciencia de la homosexualidad, y de dejar que la gente vea el amor y afecto profundos entre familiares lesbianas y gays. Según una encuesta de Gallup de 1992, la mitad de los católicos norteamericanos creen que una relación comprometida lesbiana o gay puede ser una opción aceptable. Y el 78%, frente a 58% en 1977, cree que la gente gay y lesbiana merece derechos iguales en cuanto a las oportunidades de trabajo. De hecho, en comparación con miembros de otras denominaciones cristianas, los católicos son los que más aceptan la homosexualidad. Además, muchos sacerdotes y ministerios católicos, tanto religiosos como laicos, tienen en cuenta las necesidades de las personas homosexuales, y unos benevolentes obispos norteamericanos hacen tranquilamente lo que pueden para proporcionar ministerios a los católicos lesbianas y gays.

Nuestra esperanza es que algún día, la gran diversidad de la familia humana sea aceptada y celebrada en todas partes, y que todos los pueblos, alabando a Dios, vivan juntos en paz.

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